#3: El pudín de toffee pegajoso y el consuelo británico
El clima frío tiene una curiosa forma de despertar el apetito. Basta una porción de bizcocho caliente bañada en salsa de toffee para entender por qué este postre terminó convirtiéndose en todo un clásico. Aunque su origen exacto sigue siendo motivo de debate, el ascenso del sticky toffee pudding está estrechamente ligado a la Gran Bretaña del siglo XX, especialmente al norte de Inglaterra y la región de los Lagos. Los dátiles aportan una textura increíblemente suave, mientras que la salsa ofrece esa dulzura reconfortante que parece hecha para acompañar una tarde lluviosa en un pub o una comida familiar.

