
La comida tiene una curiosa forma de encontrar nuevos hogares a medida que viaja. Una receta puede nacer en un país, transformarse en otro y, con el tiempo, volverse tan común en su lugar de adopción que pocos se preguntan de dónde proviene realmente. A veces ese viaje ocurre gracias a la inmigración. Otras veces, es consecuencia del turismo, el comercio, la publicidad, los restaurantes, la escasez o simplemente de la necesidad de alimentar a muchas personas con los ingredientes disponibles. Eso es precisamente lo que hace tan fascinantes a estos platos. No son solo recetas: son pequeños recordatorios de que las cocinas siempre han sido mucho más flexibles que las fronteras.
#1: El pan ciabatta encontró su identidad moderna en Italia
Una hogaza de ciabatta parece salida de una antigua panadería de piedra, cubierta de harina y recién horneada en un horno que lleva generaciones encendido. Esa es parte de su encanto, aunque también puede resultar engañoso. En realidad, es un pan relativamente moderno, desarrollado en Italia a principios de la década de 1980, cuando las baguettes francesas comenzaban a ganar popularidad para preparar sándwiches. El panadero Arnaldo Cavallari quiso crear una alternativa italiana: un pan ancho, plano, con una miga aireada y lo bastante resistente como para sostener los rellenos sin volverse pesado.

