#2: Kim Novak
Alfred Hitchcock era conocido por sus famosas rubias, pero en Kim Novak había siempre algo perturbador y misterioso. A sus 93 años, seguimos recordándola como la enigmática mujer en el centro de su obra maestra, Vértigo (1958). Novak poseía una vulnerabilidad particular que nos atraía, así como una atracción especial que enamoraba a las cámaras. Antes de ese papel, ya había brillado en pantalla en Picnic (1955), pero fue su doble interpretación en el thriller de Hitchcock lo que la convirtió en un talento inolvidable.

